La Inteligencia Artificial abre un amplio abanico de oportunidades para la mejora de la competitividad de las empresas alimentarias y, al mismo tiempo, da pie a la aparición de nuevos riesgos que es necesario identificar, gestionar y, en la medida de lo posible, transferir al mercado asegurador.
En este contexto, AON, firma especializada en gestión de riesgo y patrocinador estratégico de BASQUE FOOD CLUSTER, analiza los principales usos de la IA en el sector, así como las amenazas y las soluciones disponibles para ayudar a las empresas asociadas a protegerse.
Oportunidades: ¿dónde se está utilizando la IA en el sector alimentación?
- Control de calidad y visión artificial: Sistemas de cámaras con IA permiten detectar defectos imperceptibles al ojo humano en frutas, pescado, carne o envases, alcanzando precisiones superiores al 99%. Las empresas ya están logrando reducir reclamaciones por productos defectuosos y mermas entre un 30% y un 60%.
- Mantenimiento predictivo: Sensores conectados a algoritmos anticipan averías en líneas de envasado, hornos o cámaras frigoríficas con días o incluso semanas de antelación, evitando paradas de producción que pueden suponer decenas de miles de euros de pérdidas diarias.
- Optimización de la cadena de suministro y previsión de la demanda: Los modelos de IA analizan datos de ventas, climatología, tendencias en redes sociales o patrones estacionales para prever la demanda con mayor exactitud, contribuyendo a reducir el desperdicio alimentario y a optimizar inventarios.
- Trazabilidad y seguridad alimentaria: La combinación de blockchain e IA permite rastrear un lote desde el origen hasta el lineal del supermercado en cuestión de segundos, un aspecto clave en la gestión de alertas sanitarias.
- Desarrollo de nuevos productos y personalización: Algunas empresas ya utilizan IA generativa para crear recetas, ajustar perfiles de sabor o diseñar envases adaptados a segmentos específicos de consumidores.
Los nuevos riesgos asociados a la IA
- Ciberataques específicos contra sistemas de IA, como el envenenamiento de datos o el uso de herramientas de IA por terceros para cometer ciberdelitos, incluyendo fraudes o ataques de ingeniería social con impacto financiero directo.
- Multas del RGPD o de la nueva Ley Europea de IA (AI Act), que entrará en vigor de forma progresiva entre 2025 y 2026 y contempla sanciones de hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación mundial.
- Interrupciones de la cadena de suministro, en caso de que un proveedor de soluciones de IA sufra un ciberataque.
¿Cómo pueden abordarse estos riesgos?
- Ciberseguros, que pueden incluir expresamente ataques a sistemas de IA, pérdida de beneficios, sanciones y extorsión derivada de la manipulación de datos.
- Seguro de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos (D&O), que protege personalmente a los consejeros ante posibles demandas relacionadas con decisiones estratégicas sobre la implantación y posible falta de supervisión de sistemas de IA.
- Pólizas específicas de IA, capaces de cubrir errores en los resultados de los algoritmos que ocasionen daños a la propia empresa, así como coberturas complementarias —cuando existen otros seguros específicos— frente a sanciones del AI Act, reclamaciones por discriminación o infracciones de derechos de propiedad intelectual.


