El proyecto Ingurulabel, centrado en ayudar a las empresas de alimentación a calcular el impacto ambiental de sus productos y comunicarlo bajo criterios de transparencia, concluye tras un año de trabajo con la edición de la ‘Guía para la Mejora Ambiental y Comunicación en la Industria Alimentaria’.
Se trata de una herramienta que ofrece un enfoque práctico para que las empresas puedan implementar mejoras operativas en áreas como el uso de envases sostenibles, la reducción del consumo energético y de agua, y la optimización de procesos productivos, entre otras. Además, aborda cómo comunicar estos avances de manera clara y verificada, evitando el riesgo de greenwashing, como se conoce a la práctica de exagerar los beneficios medioambientales de un producto sin una base real.
Promovido por BASQUE FOOD CLUSTER y Eroski, el proyecto Ingurulabel ha contado con la asistencia técnica de AZTI, que se ha encargado de elaborar la guía. Asimismo, han participado Artomaña Txakolina, Casa Eceiza, Harakai Urkaiko, Illargui, Sidras Zelaia, Udapa y Vascolac, seis pymes de distintos eslabones de la cadena alimentaria vasca que se propusieron anticiparse a los cambios normativos relacionados con la sostenibilidad y dar respuesta a las exigencias de las personas consumidoras en materia de comunicación ambiental. De la financiación del proyecto se ha hecho cargo IHOBE – Sociedad Pública de Gestión Ambiental y el departamento de industria, transición energética y sostenibilidad de Gobierno Vasco.
Un recurso esencial para mejorar la competitividad
En un contexto donde conceptos como la sostenibilidad y la transparencia son cada vez mejor valoradas por el mercado, la ‘Guía para la Mejora Ambiental y Comunicación en la Industria Alimentaria’ se presenta como un recurso clave para la competitividad en el sector agroalimentario. De esta manera, siguiendo sus indicaciones, las empresas del sector no solo pueden mejorar su desempeño ambiental, sino también fortalecer su posición en el mercado. Al ofrecer a las personas consumidoras información clara y verificable sobre la huella ambiental de sus productos, generan confianza e impulsan la mejora de su reputación como empresas responsables y comprometidas con el medio ambiente.
En este sentido, las empresas tienen a su alcance identificar áreas de mejora en sus procesos, cumplir con futuras exigencias legales y mejorar su competitividad en el mercado mientras avanzan hacia modelos de negocio más sostenibles, responsables y transparentes.


