Con el objetivo de acercar a las empresas alimentarias herramientas prácticas y casos reales de digitalización aplicados a la gestión de la Calidad Mairu organizó una jornada en la Torre BAT – B Accelerator Tower (Bilbao).
El encuentro buscaba facilitar el acceso a soluciones adaptables que permitan a las empresas del sector, y especialmente a las pymes, avanzar en eficiencia, trazabilidad y competitividad. En este sentido, Mairu, empresa socia de BASQUE FOOD CLUSTER, ofrece un software especializado en la digitalización de procesos industriales que destaca por su estructura no-code, su capacidad de configuración personalizada y su enfoque intuitivo, lo que permite a las empresas desarrollar soluciones adaptadas a sus necesidades, capturar datos en tiempo real y generar informes automáticos que optimizan la toma de decisiones.
Arantza Madariaga, directora de ELIKA Fundazioa, abrió la sesión destacando el papel clave de la digitalización y las herramientas avanzadas para reforzar la competitividad de la industria alimentaria en un entorno marcado por una regulación cada vez más exigente en seguridad alimentaria y sostenibilidad. Subrayó cómo la digitalización permite identificar riesgos e ineficiencias, mejorar la trazabilidad y el control de calidad, prevenir errores en el etiquetado o la presencia de cuerpos extraños, y anticiparse a posibles alertas mediante modelos predictivos. Además, apuntó a su utilidad para optimizar la gestión de stocks y minimizar el desperdicio alimentario. En este contexto, recordó la existencia de ayudas como las del Programa ONekin! para impulsar esta transformación.
A continuación, Jon Ander Fidalgo, Business Developer de Mairu, compartió algunas de las lecciones aprendidas en su experiencia con procesos de digitalización en la industria alimentaria, analizando algunos de los errores más comunes. Entre ellos, mencionó la implantación sin fases, que puede saturar al equipo con herramientas complejas que no comprenden. Además, señaló que muchas veces no se evalúa correctamente el impacto de la digitalización, olvidando medir aspectos clave como el tiempo ahorrado o la capacidad de anticiparse a los problemas.
Como contrapunto, presentó buenas prácticas que pueden marcar la diferencia: empezar con un problema real y concreto, escuchar a las personas que ejecutarán los procesos en planta y adoptar una mentalidad de mejora continua. Recomendó apostar por herramientas flexibles, fáciles de usar e integrables con el resto del ecosistema tecnológico de la empresa. Asimismo, hizo mención a la importancia del liderazgo y el compromiso de la dirección como pilares esenciales para una transformación digital exitosa. En este contexto, presentó Mairu como una solución ágil y escalable, capaz de adaptarse rápidamente a distintas necesidades industriales gracias a su diseño intuitivo y su enfoque centrado en el usuario.
Por su parte, Aritz Aranguren, Controller de Gestión en Casa Eceiza, presentó el caso de éxito de la empresa en su proceso de digitalización de la calidad de la mano de Mairu, destacando la identificación inicial de necesidades concretas como punto de partida. En su caso, se centraron en la mejora del registro de peso, un proceso que ya estaba digitalizado pero infrautilizado. Gracias a la colaboración con Mairu y una alta implicación interna, lograron sacar todo el potencial de la herramienta, generando reportes útiles que les permiten tomar decisiones con base en datos. Según Aranguren, el retorno de la inversión ha sido muy rápido y el éxito ha sido tal que otros departamentos como Producción y Mantenimiento quieren sumarse al proyecto. Subrayó la importancia de abordar la digitalización con una mentalidad de mejora continua, enfocándose en necesidades reales y utilizando herramientas sencillas pero eficaces que permitan dar pasos significativos.
La jornada concluyó con una mesa redonda en la que participó Aritz Aranguren junto a Mikel Sarasola director industrial de Artadi Alimentación (Grupo Okin); e Iván Cortázar, CEO de ADESA. Moderado por Irati Bejarano, el debate sirvió para compartir visiones y aprendizajes en torno a la digitalización de la calidad en sus organizaciones. Mikel Sarasola explicó cómo en Okin han implantado con éxito la solución de Mairu en un proceso rápido, guiado y adaptable, que les ha permitido centralizar la trazabilidad y simplificar la introducción de datos en planta. Destacó la importancia de definir la digitalización como parte de una estrategia global, con visión de largo plazo, implicación de la dirección y alineamiento con los objetivos del negocio.
Iván Cortázar habló en base a los 30 años de experiencia de ADESA en el ámbito de consultoría, asesoramiento y formación en sistemas de calidad y seguridad alimentaria, incidiendo en el impacto positivo de la digitalización a efectos de auditorías y certificaciones, gracias a una mayor eficiencia y disponibilidad de datos. No obstante, recordó que la clave no está solo en la tecnología, sino en las personas: la corresponsabilidad del equipo, la formación y la interiorización del cambio son factores decisivos para que una transformación digital funcione. Por ello, insistió en empezar poco a poco, con un propósito claro, e involucrando desde el inicio a quienes van a ejecutar los procesos.



